“Me parece que es así: que muere mucha gente joven, también por sobredosis. Pero en ese momento justo en mi entorno habían muerto cuatro o cinco personas que yo quería mucho: en el lapso de dos años murió mi hermana, mi primo, mi pareja, otro amante que tenía. Fue como una ráfaga de muerte”, me dice Pablo.
Me detengo bastante en las muertes jóvenes (me obsesiono); esos relatos son, para mí, escenas generacionales. Le pregunto más sobre eso:
Si alguien me diera la opción sin que yo tuviera que cometer suicidio de si querer vivir o morir yo elijo morir, no? No sé…no me…., me aburro un poco.
¿De estar vivo?
Sí, estoy en un momento así como…tal vez lo pienso así, individual. Tampoco me suicidaría…Tengo en mi carta natal un tema así con la muerte. Pienso en maneras, pero no me suicidaría que se yo. Pero si alguien me dice “¿querés morirte o vivir?” y me da la opción así de morir fácil, sin que yo tenga que intervenir, no sé…
¿Siempre tuviste esa fascinación…? (me interrumpe)
¿Pulsión de muerte? Sí.
¿Desde antes de enfermarte?
Sí, sí. Pero ya convivo con eso. Es como algo que ya ni me parece un tema. Soy muy pesimista respecto de la marcha del mundo; me parece que nada va a mejorar, entonces...
Me distraigo buceando por fotologs, chequeo el correo de mis tres casillas y de el del mail clandestino también, reviso la carpeta de spam, hago un llamado de rigor, zapping y me tomo 15 minutos para hacer gelatina. Y vuelvo a leer la entrevista, intento hacer muchas cosas, de improvisar porque no hay nada planeado que quiera hacer. Pero igual caigo en la rutina a una velocidad que me sorprende de nuevo. Llego a la “sección domingo” de la entrevista:
"Siento que capaz nunca estuve muy enamorado de nadie. Tenía una idea del amor de telenovela. Que las cosas no son así. Era muy teleadicto de chico. Miraba todos los teleteatros. Después cuando me fui a vivir solo no tuve más televisión, ni vi mas televisión. Toda la infancia hasta los 14 años no hacía la tarea del colegio y miraba televisión. Llegaba alas 4 de la tarde y veía desde que llegaba a las 12 de la noche todo lo que había: La mujer maravilla, El hombre nuclear, La mujer biónica, El chapulín colorado, la película que pasaran, y ahí forjé mi idea del amor".
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